Nos amamos.
Digo,
nos besamos
nos tocamos
nos aspiramos
nos llenamos
nos escurrimos
nos aceptamos
nos echamos
nos hicimos.
Es decir,
nos retorcimos,
nos liberamos,
nos escapamos,
nos desatamos,
nos pernoctamos,
nos decidimos,
nos desdijimos,
nos transportamos.
Y al amanecer,
con el primer albor
nos acabamos.
Te busco en las sombras, en las flores marchitas, en los besos robados, en las caricias fantasmales, en el viento, en la brisa.
Te busco despierta y dormida, te busco con ganas o sin ellas, loca o cuerda, acelarada o tranquila.
Te busco en la lluvia, en el humo, en el fuego.
Te busco en rincones inesperados o lugares extraños o en los mismos espacios de siempre.
Te busco en mi llanto y en mis sonrisas. Te busco...
Te busco y pareces escabullirte en cada recoveco, te tornas invisible o quizás simplemente no quieres salir a mi encuentro.
Sí, los detesto.
Detesto que sean las SIETE de la mañana y hablen mucho. Detesto que sean las NUEVE y griten y se rian con grotescas carcajadas.
Me molestan sus hormonas púberes revolucionadas a tempranas horas.
Sí, los detesto tanto como a los que dicen seTiembre aunque la RAE los acepte igual.
Sí, los odio. Porque la mañana no se hizo para mi y porque en el fondo, los envidio profundamente.
Yo no sé no extrañarte
se me sale por los poros,
se me nota en la mirada,
en la forma de agarrar
el cigarrillo.
Y es que me levanto
y veo tu sombra
preparando el desayuno.
Y me duermo
y siento tu mano
en mi espalda.
Y camino bajo el sol
y tu angel
me da la mano.
Y me siento a ver
la luna
y tu fantasma
me abraza.
Yo no sé no extrañarte
se me nota en las manos,
se me escapa
por los suspiros,
se ve en la forma
en que rueda esa
lágrima.
Quizá ver los dedos de él recorriendo la palma de su mano milimétricamente fue lo que la enamoró. O esa manera de hablar del Che, o los ojos marrones otoño. Nadie sabe bien qué fue lo que la hizo perderse entre cartas de amor y poemas de Neruda. La única certeza es que él se fue. Y ella, aún lo espera.
me prestaste un beso, me prestaste calma, me prestaste todo lo que me faltaba
De un año a acá te extrañé como nunca y recorrí nuestra historia cientos y cientos de veces, buscando un por qué. De un año acá recordé esas cosas que me hicieron tan feliz y también esas que no tanto. De un año para acá te puedo asegurar que te extrañe como a nadie, te maldije como nunca, te amé mil veces mas y te odie otros millones. De un año para acá me odie y me amé por haberte tenido, por haberte soltado. De un año a acá pude ver la magia que nos unía y no pude entender como nos amamos tanto para gastarnos después. De un año a acá me di cuenta que no son todos como vos, que sos único pero no mio. De un año hacia hoy me perdí en tus recuerdos y resucité en mil canciones para verte volver, algunas noches, con tus ojos tristes y tus besos exactos, perfectos y exactos.
De un año a acá se transformó todo.
La mutación, el quiebre, el vacío, el readapte a una vida que me traía malacostumbrada a tus brazos. De un año hacia este presente descubrí nuevas formas de amar, abrazos llenos de libertad y aprendí sobre todo que nadie es indispensable en la vida, que se puede remar sola, a pesar de que por las noches extrañe tus abrazos. De un año a acá dí un salto largo, y retrocedí tantos casilleros como pude para volverlos a cruzar. De un año hasta acá derramé la mayor cantidad de lágrimas que pude. De un año a acá descubrí que puedo estar sola y andar errante por caminos nuevos, que puedo hacer más cosas de las que pensaba y puedo decirte que de un año a acá me siento más llena que nunca. De un año a acá reaprendí que los abrazos de mis amigas llenan lugares vacíos. Me di cuenta que aunque no pueda borrarte de mi vida puedo cambiar de página y tener tantos amores como días tiene el año y con cada uno el amor se vuelve más lindo, mas libre y más mio. De un año acá también me di cuenta que hay cosas tuyas que no voy a encontrar en nadie, pero que las llevaré conmigo hasta el final; me di cuenta que los amores tienen fecha de caducidad pero eso no los hace menos fuertes. Noté que si bien cuando estoy con vos no necesito nada, cuando no estas no te necesito a vos.
Las rupturas, los quiebres, las revoluciones son necesarias para crecer, para aprender y para poder salir a volar llenos de sueños.
21 años, futura docente de Lengua y Literatura. Actriz de vez en cuando. Adicta a los autodefinidos y a los libros de Mafalda. Hincha enferma de Huracán, fanática de Los Piojos. Intolerante a los horrores de ortografía, amante de los mates con amigas y el helado de vainillaydulcedeleche, por favor. Loca, cuerda, acelerada y muchos items mas que omitiré para no hacer extensa la cuestión.
Todo hace el amor con el silencio.Me habían prometido un silencio como un fuego, una casa de silencio. De pronto el templo es un circo y la luz un tambor. A.Pizarnik